La fiebre me llegó como regalo de reyes, que yo misma había incluido en mi carta. Y si bien me llamó la atención su sinopsis, mejor me pareció el comienzo. ¿El día a día de un gladiador, una historia de amor en la antigua Roma?, ¿y una joven superdotada hacker? No podía pintar mejor, a las pocas páginas ya estaba disfrutando sólo de pensar lo que me esperaba.
Pero lo que parecía una historia apasionante se quedó en un libro pesado y lento. El flechazo entre el gladiador Sethos y su amada me cautivó de igual forma al principio, pero se convirtió en algo precipitado y exagerado en tres capítulos, una pena. De verdad, es que nunca terminarán los: debo rescatar a mi amada, esa con la que he pasado 12 horas como mucho en 5 días, para que esté a mi lado aunque me cueste la vida. Queridos escritores y proyectos de escritor: esto resta credibilidad, no hay forma de que resulte creíble.
Al igual que la situación en la actualidad de Eva, la otra protagonista. Es una marginada en cualquier instituto, ¿por qué? Pues porque debe tener el aspecto de Gisele Bundchen, qué digo Gisele, de la diosa Afrodita por lo menos. No hay chico que caiga a sus pies, y mucho más si tiene novia. ¡Por favor! Vale que quieras poner a Eva como una mártir marginada, pero hay otras formas, de verdad. Eva al principio parece alguien fuerte e inteligente, un gran personaje, y no me gustó que la redujeran a alguien débil y asustadizo que es capaz de plantarle cara a una compañera pesada.
Los personajes secundarios siguen la misma línea. Ruby es una compañera de Eva demasiado intensa y exagerada, aunque puede que también tenga un pasado, tal y como ocurre con Eva (o eso intuyo) que compartiese con alguien irritante. Eso sería una gran idea y explicaría su comportamiento, que no sería sino una pista para el lector. Luego tenemos a Mathew, un amigo de Seth que al principio me cayó en gracia, pero a medida que avanzamos se descubre un nuevo aspecto de su personalidad, una conversión que no puedo encajar por cómo la transmite la autor; a pesar de que la idea es bastante buena. Ahora un sitio especial para Zackary, el que no puedo olvidar. Un personaje enigmático que mantendrá una relación absolutamente surrealista con Seth: se llevan a matar, ahora se hablan como quien lo hace con un colega, ahora me enfado...los diálogos entre ambos son un despropósito. Únicamente salvaría a Astrid, que de momento no es alguien irrelevante en la historia.
No he hablado aún de la enfermedad, la protagonista real de la historia: la fiebre. La investigación y los datos científicos que se realizan sobre ella es lo que logró que me resultaran algo más interesantes algunos capítulos; eso sí, sólo te valdrá si eres un apasionado de la genética (suerte que yo lo era). Aquí le doy un punto para la documentación de Dee Shulman sobre biología (y la antigua Roma).
Esta fiebre parece que tiene una relación con Parallón, un mundo en el que las reglas del juego no me han quedado claras. No llegué a visualizarlo del todo, me resultó algo confuso, quizá en libros posteriores quede mejor dibujado, porque se le podría sacar más jugo a esa idea.
Esta fiebre parece que tiene una relación con Parallón, un mundo en el que las reglas del juego no me han quedado claras. No llegué a visualizarlo del todo, me resultó algo confuso, quizá en libros posteriores quede mejor dibujado, porque se le podría sacar más jugo a esa idea.
Recordaré La fiebre como una lectura tediosa, sentimiento acentuado por crear unas expectativas que van rompiéndose en pocos capítulos. Será imposible para mí seguir con la saga, así que no podré ver resuelto el misterio de la fiebre, una pena, ya que siempre intento terminar toda serie que empiezo. Apunto que que podría sobrellevarse en mayor grado por alguien con 10 años menos, esta novela es juvenil juvenil. Puede que esto sea el aspecto responsable del mal sabor de boca, pero puntuaré según mi punto de vista.
¿Habéis leído este libro? Estaré encantada de leer otros puntos de vista. Si no, espero que la reseña os sirva de orientación, porque para gustos los colores.












